Reflexiones sobre la pobreza social.

Reflexiones sobre la pobreza social

Antes de la crisis económica, la pobreza se definía básicamente en función del empleo. Quien no tenía trabajo ni rentas era pobre. Quien sí lo tenía, se libraba de serlo. Ahora las cosas han cambiado y todo se complica. Hay personas con empleo pero que no llegan a fin de mes. Cobran un sueldo, pero están justo en la frontera. Viven en el alambre, con ingresos precarios. Están integrados pero al límite de la exclusión. Si hay un gasto imprevisto, se pasan al otro lado, ese en el que nadie quiere estar. Hay seis millones de personas en España en estas circunstancias (el 13% de la población), que se suman a los 8,6 millones de individuos ya excluidos (el 18,4% del total). Antes el empleo lo condicionaba todo, pero ahora la vivienda es el factor que provoca mayor exclusión social, por encima del paro. Un ciudadano con nómina puede cambiar de estatus de un día para otro con una simple subida del alquiler. Más de dos millones de personas viven en España con el miedo a perder su casa.

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